A muchos padres y madres les preocupa cuando su hijo o hija tiene dificultades para concentrarse, parece estar siempre en movimiento o actúa de manera impulsiva. En esos momentos, suele surgir la duda: ¿puede tratarse de TDAH? En esta entrada queremos darte información clara y sencilla sobre qué es este trastorno.
¿Qué es el TDAH?
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno del neurodesarrollo, altamente prevalente en la población infantil y juvenil, pudiéndose extender hasta la adultez. Se caracteriza por un patrón perseverante de inatención, hiperactividad e impulsividad.
¿Cuándo suele aparecer y quién lo detecta?
Las manifestaciones del TDAH pueden comenzar a observarse en la Edad Preescolar, aunque el diagnóstico suele realizarse durante la Educación Primaria. Para que se considere TDAH, estas conductas deben presentarse, al menos, en dos contextos distintos, como el hogar y la escuela, y pueden variar de leve a grave.
Normalmente, suelen ser los docentes quienes ponen a la familia en aviso sobre posibles signos de TDAH. Posteriormente, los padres acudirán a su Servicio de Pediatría y será el pediatra quién valorará la necesidad de derivar al niño o niña al Servicio de Neurología y/o Psiquiatría para un diagnóstico formal.
Clasificación
El TDAH puede clasificarse en tres tipos:
- Predominantemente inatento.
- Predominantemente hiperactivo e impulsivo.
- Combinado (inatento e hiperactivo/impulsivo).
Criterios diagnósticos
De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DMS-5), los criterios diagnósticos correspondientes al TDAH son los siguientes:
- Patrón persistente de inatención e hiperactividad – impulsividad que interfiere en su desarrollo, caracterizado por:
- Inatención: deben presentarse seis o más de los siguientes síntomas durante al menos seis meses y que tengan un impacto negativo a nivel social o académico.
- No presta atención a los detalles o comete errores por descuido en tareas escolares, laborales u otras actividades.
- Dificultad para mantener la atención en tareas lúdicas.
- Parece que no oye cuando te diriges a él o ella directamente.
- No suele seguir instrucciones ni terminar tareas escolares u obligaciones laborales.
- Dificultad en la organización de tareas.
- Suele evitar la realización de tareas que suponen un esfuerzo mental.
- A menudo, pierde objetos importantes
- Suele ser descuidado en las actividades diarias.
- Hiperactividad e impulsividad: deben presentarse seis o más de los siguientes síntomas durante al menos seis meses y que tengan un impacto negativo a nivel social o académico.
- Habitualmente, mueve en exceso manos o pies.
- Se levanta de su asiento en situaciones en las que se espera que permanezca en la silla.
- Salta o corre en situaciones que se consideran inapropiadas.
- Tiene dificultades para hacer actividades o juegos de forma tranquila.
- Suele actuar como si tuviera un motor.
- Puede hablar en exceso.
- En ocasiones, responde antes de que terminen de realizarle la pregunta.
- Manifiesta dificultades para esperar su turno.
- Suele interrumpir conversaciones o se interpone en las actividades de otras personas.
- Inatención: deben presentarse seis o más de los siguientes síntomas durante al menos seis meses y que tengan un impacto negativo a nivel social o académico.
- Algunos de los síntomas relacionados con la atención o la impulsividad-hiperactividad comenzaron antes de los 12 años.
- Los síntomas deben presentarse en dos o más contextos (casa, escuela, trabajo, familia, actividades).
- La presentación de los síntomas interfiere con la calidad de vida y desarrollo social o académica del niño o la niña.
- No se explican por esquizofrenia u otro trastorno psicótico ni mental.
En conclusión, los niños y niñas con TDAH suelen tener mayores dificultades para desarrollar las habilidades necesarias que les permita controlar su atención, sus emociones, su comportamiento y su nivel de actividad. Esto puede generar frustración en los padres, al no entender por qué razón se produce este tipo de comportamiento.
¿Qué hacer a continuación?
Si tu hijo o hija ha sido diagnosticado/a con TDAH, el primer paso fundamental es informarse sobre el trastorno: saber en qué consiste, cuáles son sus características y cómo se puede ayudar al niño o niña. Es importante también resolver todas las dudas con el médico y acordar el plan de intervención, incluyendo qué tipo de terapias puede recibir (farmacológicas o no farmacológicas), ya que debería tener un abordaje multidisciplinar.
¿Qué disciplinas pueden intervenir?
- Psicología.
- Logopedia.
- Terapia ocupacional.
- Psicopedagogía.
¿En qué puede ayudar la logopedia?
- Mejorar las habilidades de lenguaje y comunicación, tanto expresión como comprensión.
- Potenciar las funciones ejecutivas, como control inhibitorio, flexibilidad cognitiva, memoria de trabajo, atención, monitorización, planificación y fluidez verbal. Todas ellas, ayudan a planificar, organizar, regular y controlar la conducta para alcanzar objetivos y adaptarse al entorno.
- Fortalecer la atención sostenida y selectiva.
- Mejorar los turnos y tiempos de espera.
- Apoyo y refuerzo en lectoescritura y comprensión lectora.
- Aprendizaje del lenguaje inferencial (aquello que no está explícito, capacidad para razonar y combinar lo que leen con lo que conocen y comprender a partir de los indicios dados).