Terapia ocupacional en personas mayores

La AOTA (American Occupational Therapy Association) define la Terapia Ocupacional (TO) como “el uso terapéutico de actividades cotidianas (ocupaciones) para mejorar la participación y el desempeño en roles y rutinas, promoviendo la salud y el bienestar de personas, grupos o comunidades, mediante la habilitación, rehabilitación y promoción de habilidades para la vida diaria”.

Estas actividades cotidianas u ocupaciones, el Marco de Trabajo (AOTA, 2010) las define como “diversos tipos de actividades de la vida en los que las personas, poblaciones o las organizaciones participan”. Las áreas de la ocupación son las siguientes:

  • Actividades de la Vida Diaria (AVD): Actividades destinadas al cuidado del propio cuerpo (adaptado de Rogers y Holm, 1994). Por ejemplo: Ducharse, lavarse los dientes, peinarse, vestirse, comer, movilidad funcional, utilización del inodoro, actividad sexual, etc.
  • Actividades Instrumentales de la Vida Diaria (AIVD): Actividades de apoyo a la vida cotidiana en casa y en la comunidad que, normalmente, necesitan de interacciones más complejas que las utilizadas en las AVD. Por ejemplo: Cuidado de las mascotas, ir al supermercado, tomar la medicación, movilidad en la comunidad, utilización del dinero, etc.
  • Descanso y sueño: Actividades relacionadas con la preparación para el sueño y la obtención de un descanso reparador.
  • Educación: Incluye actividades necesarias para el aprendizaje y la participación en el entorno.
  • Trabajo: Incluye actividades necesarias para participar en un empleo remunerado o en actividades de voluntariado (Mosey, 1996).
  • Ocio y tiempo libre: “Actividad no obligatoria que está intrínsecamente motivada y en la cual se participa durante un tiempo discrecional o libre, es decir, un tiempo no comprometido con ocupaciones obligatorias” (Parham y Fazio, 1997).
  • Juego: “Cualquier actividad organizada o espontánea que proporcione disfrute, entretenimiento o diversión” (Parham y Fazio, 1997).
  • Participación social: “Patrones de comportamiento organizados que son característicos y esperados de un individuo o de una posición determinada dentro de un sistema social” (Mosey, 1996).

A menudo, estas actividades u ocupaciones mencionadas anteriormente se ven limitadas o afectadas con el paso de los años, necesitando la ayuda de diferentes profesionales para fomentar el envejecimiento activo y trabajar distintas habilidades que permitan mejorar o mantener una serie de capacidades. De este modo, las personas pueden conservar sus rutinas y participar de la forma más autónoma posible en sus actividades diarias. Aquí es donde entra en juego el papel del terapeuta ocupacional entre otros.

Bibliografía

Ávila Álvarez A, Martínes Piédrola R, Matilla Mora R, Máximo Bocanegra M, Méndez Méndez B, Talavera Valverde M.A et al (2010). Marco de Trabajo para la práctica de la Terapia Ocupacional: Dominio y Proceso. 2ª Edición. Revista TOG, 1-85.