Cada niño tiene su propio ritmo para comenzar a hablar. Algunos pronuncian sus primeras palabras muy pronto, mientras que otros tardan un poco más. Estas diferencias suelen generar dudas en las familias: ¿es normal que aún no hable?, ¿debería decir más palabras? Comprender cómo se desarrolla el lenguaje en los primeros años permite acompañar este proceso con calma y detectar a tiempo si necesita apoyo.
Un proceso que empieza desde el nacimiento
El desarrollo del lenguaje no ocurre de un día para otro. Desde los primeros momentos de vida, los bebés ya se comunican: lloran, sonríen y emiten sonidos para expresar lo que necesitan. Poco a poco, empiezan a reconocer las voces, a balbucear y a jugar con distintas entonaciones. Con el tiempo, esos primeros sonidos se transforman en palabras y frases. Para acompañar a los niños en su desarrollo, es útil conocer cuáles son los principales hitos del lenguaje y qué podemos esperar en cada etapa.
Etapas del desarrollo del lenguaje
0 a 6 meses
- Utiliza el llanto para expresar diferentes necesidades, como hambre, cansancio, malestar o frustración.
- Produce sonidos guturales, sin una intención lingüística clara.
- Mediante sonrisas, gestos de desagrado, mirada o fruncimiento del ceño, logra transmitir estados afectivos y captar la atención del interlocutor, estableciendo así un tipo de comunicación no verbal.
6 a 9 meses
- Empieza a producir sonidos repetitivos como “ba-ba-ba” o “ma-ma-ma”.
- Reconoce su nombre y reacciona a voces o sonidos familiares.
12 a 15 meses
- Dice entre cuatro y seis palabras con significado, como “mamá“ o “agua“.
- Comprende órdenes sencillas y reconoce su nombre y el de objetos o personas cercanas.
- Imita sonidos, palabras y gestos de los adultos.
- Señala y usa gestos para pedir algo o llamar la atención.
- Utiliza el “no” con intención, mediante palabras o movimientos de cabeza.
- Muestra intención comunicativa y disfruta participando en juegos sociales e interacciones.
18 a 24 meses
- Su vocabulario aumenta de unas 20 palabras a más de 50.
- Comienza a combinar dos palabras, formando frases sencillas como “más pan” o “mamá ven”.
- Sigue instrucciones de dos pasos, como “coge la pelota y dásela a mamá”.
2 a 3 años
- Su vocabulario crece rápidamente, llegando a conocer unas 200 palabras o más.
- Forma frases de dos a tres palabras para expresar deseos, emociones o necesidades, como “quiero agua” o “tengo sueño”.
- Empieza a utilizar verbos, pronombres y conceptos básicos como “mi”, “más”, “grande” o “pequeño”.
- Comprende relaciones espaciales simples, por ejemplo: en, sobre, bajo, etc.
- Su habla puede presentar omisiones o sustituciones de sonidos, algo normal en esta etapa del desarrollo.
3 a 4 años
- Forma oraciones más largas y estructuradas, de tres a cinco palabras, usando más verbos y diferentes construcciones gramaticales.
- Su lenguaje es comprensible para la mayoría de las personas, no solo para su familia.
- Sigue instrucciones de dos o tres pasos y entiende la mayor parte de lo que se le dice.
- Hace preguntas con curiosidad: “¿por qué?” o “¿dónde?”.
- Escucha y comprende cuentos cortos, mostrando interés y participación.
4 a 5 años
- Puede contar historias o experiencias con un inicio, desarrollo y final.
- Usa adjetivos, adverbios y conectores para enriquecer sus frases.
- Comprende conceptos temporales como “ayer”, “mañana”, “después”.
- Participa en conversaciones completas, respeta turnos y se adapta a distintos interlocutores.
- Expresa con claridad sus ideas, emociones y opiniones, mostrando un dominio avanzado del lenguaje.
Cuándo consultar a un logopeda
Identificar de manera temprana las dificultades en el lenguaje y ofrecer apoyo a tiempo es esencial. Aunque cada niño sigue su propio ritmo de desarrollo, hay ciertos indicios que pueden sugerir la necesidad de consultar a un logopeda para realizar una evaluación:
- Antes del año: no reacciona a sonidos, no balbucea o apenas emite sonidos, ni muestra interés por las voces o los ruidos del entorno.
- A los 12 meses: no usa gestos como señalar o decir adiós, no responde cuando se le llama o no muestra intención comunicativa.
- A los 18 meses: dice menos de 10 palabras, tiene dificultades para imitar sonidos o prefiere comunicarse sólo mediante gestos.
- A los 2 años: no combina palabras, no comprende órdenes sencillas o su lenguaje se limita a repetir lo que oye.
- A los 3 años: su habla es difícil de entender para personas fuera de la familia, no forma frases de tres palabras o no utiliza verbos.
No es conveniente esperar a que las dificultades desaparezcan por sí solas, ya que actuar a tiempo puede generar un impacto muy positivo y duradero en su evolución. Por ello, ante cualquiera de estas señales, es recomendable acudir a un logopeda.